El príncipe Harry destapa la depresión que sufrió tras el Megxit y enciende el debate

El duque de Sussex cuenta en una clase sobre el duelo que el bajón llegó a los pocos días de instalarse en Canadá y que se sintió incapaz de funcionar sin adrenalina. El relato, además, sitúa el desgaste mucho antes de la salida.

El príncipe Harry confiesa que cayó en una depresión tras el Megxit y el relato tiene más capas de las que parece.

Lo ha contado en una sesión de la plataforma MasterClass titulada 'Redefining Grief: Building Resilience Through Loss', conducida por la neurocientífica Mary-Frances O'Connor. Ni un plató de televisión, ni un documental, ni un titular filtrado: una clase sobre el duelo y la resiliencia. Ahí es nada.

Lo que Harry ha contado en la MasterClass (y no es poco)

El duque de Sussex sitúa el punto de partida en Canadá, donde él, Meghan, y su hijo Archie se instalaron a finales de 2019 tras dar el paso atrás en sus funciones dentro de la casa real británica. Lo que describe después es casi clínico: 'Estando en Canadá, lejos del entorno estresante donde mi cuerpo estaba bombeado de adrenalina, en dos o tres días experimenté un bajón de adrenalina, algo que nunca había sentido'.

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Y de ahí, al titular: 'Caí en una depresión durante unas dos semanas', admite. Añade que se sentía incapaz de funcionar sin esa adrenalina y que llegó a verse inútil en su propia casa.

El detalle incómodo es que sus problemas empezaron antes de irse. Harry reconoce que ya en sus obligaciones públicas sufría ataques de pánico: abrocharse una camisa de vestir le hacía sentir que se asfixiaba. Los ataques llegaban en el coche, de camino al trabajo, y él seguía respondiendo que estaba bien.

Harry no ha destapado una crisis del Megxit: ha destapado que la maquinaria ya estaba rota antes de que él se marchara.

Su mayor miedo, cuenta, era sudar delante de la gente y no saber explicar en una sola frase qué le estaba pasando. 'Sentía que acababa de salir de un combate de boxeo', resume.

El hilo se remonta mucho más atrás, a la muerte de Diana de Gales. Entrar en el Ejército con 20 años funcionó como 'distracción perfecta' para no procesar el duelo: durante quince o veinte años, su respuesta automática a un '¿estás bien?' era 'estoy bien'. Lo llama entumecimiento y apagón emocional.

Aclara, eso sí, que su estrés postraumático no venía directamente de su servicio en Afganistán, sino que aquello actuó como detonante de otros traumas que ya estaban guardados dentro.

Por qué esto reabre el debate del Megxit

Durante años, lo que se bautizó como el Megxit se ha contado en dos versiones enfrentadas: la de la huida de una presión mediática insostenible y la de la traición a una institución centenaria. Lo que Harry añade ahora es una tercera, menos épica y bastante más incómoda: un cuerpo que se rompe antes del comunicado oficial.

Y hay más contexto. Según las crónicas de los últimos meses, los Sussex han vuelto a pisar el Reino Unido, con el deseo de Harry de estar más cerca de su padre, el rey Carlos III. Su base sigue estando en Montecito, California, donde nació Lilibet en 2021.

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La reacción en redes ha sido la de siempre: mitad aplausos por hablar de salud mental sin rodeos, mitad sospechas de que esto es otra entrega de una serie que no termina. Yo tengo una lectura distinta: el formato importa más de lo que parece. Una clase sobre el duelo no es un plató ni una entrevista promocional, y eso complica despacharlo como simple operación de imagen.

Porque el dato que se está repitiendo en los grupos no es la depresión. Es cuándo llegó: después, cuando ya no había nada de lo que huir.

El patrón que se repite: contarlo todo, pero por entregas

No es la primera vez que Harry cuenta su salud mental en público. Lo hizo en su libro de memorias, firmado como el autor de 'Spare', y lo ha ido dosificando desde entonces. El precedente que importa aquí no es el cotilleo, sino el envoltorio: cuando el relato se cuenta en un entorno académico junto a una neurocientífica especializada en duelo, el margen para ridiculizarlo se estrecha bastante.

¿Significa eso que estamos ante un punto de inflexión en la guerra entre los Sussex y el palacio? Probablemente no. Significa algo más pequeño y más útil: que la conversación sobre el Megxit ha dejado de ser una pelea de versiones y ha pasado a ser una conversación sobre cómo se gestiona el desgaste cuando tienes una familia, una institución y un apellido encima.

Lo que toca mirar en los próximos días es si la casa real británica responde o deja correr. Y si este tipo de intervenciones se quedan en anécdota o se convierten en la nueva forma de contar la realeza: sin comunicados, sin portavoces, con un micrófono y una clase grabada.

Lo del príncipe Harry y la depresión no es un capítulo cerrado. Es un episodio más de una serie que ya lleva varias temporadas y que nadie ha cancelado.

El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Harry, Meghan y una clase magistral sobre el duelo junto a la neurocientífica Mary-Frances O'Connor.
  • 🔥 ¿Cuál es el drama? El duque admite que cayó en depresión tras dejar el Reino Unido, con el desgaste empezando años antes.
  • 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque el Megxit lleva años contándose en dos versiones y esta tercera es la más incómoda.