Este sábado 5 de abril, la manifestación estatal por la vivienda paraliza las calles de 40 de las principales ciudades de España. Las distintas protestas que se suceden a lo largo y ancho del país tienen como punto en común de reivindicación el lema «Acabemos con el negocio de la vivienda». Solo en lugares como Barcelona se ha confirmado la asistencia a las reivindicaciones de unas 4.000 organizaciones diferentes.
Las principales peticiones de los sindicatos, asociaciones y ciudadanos que inundan el país este fin de semana son las de facilitar el acceso a la vivienda, conseguir una reducción inmediata del precio de los alquileres, lograr la recuperación de viviendas vacías e ilegalizar las empresas de desokupación. Se trata de una manifestación convocada por los sindicatos de inquilinas de distintas localizaciones españolas, movimientos por la vivienda que llevan meses haciendo llamamientos para tomar las calles.
Las ciudades implicadas son, por orden alfabético, A Coruña, Alicante, Albacete, Almería, Badajoz, Barcelona, Burgos, Cádiz, Cáceres, Castelló, Cuenca, Donostia, Ibiza, El Puerto de Santa María, Fuerteventura, Gijón, Granada, Guadalajara, Jerez de la Frontera, Las Palmas de Gran Canaria, La Línea de La Concepción, Logroño, Madrid, Málaga, Menorca, Murcia, Ourense, Palma de Mallorca, Santander, Santiago de Compostela, Salamanca, Segovia, Sevilla, Tarifa, Tenerife, València, Valladolid, Vigo y Zaragoza.
En el caso de Madrid, la marcha empieza a las doce de la mañana en Atocha y terminará en Plaza de España. Barcelona, por su parte, llevará a cabo sus reivindicaciones desde las seis de la tarde en Plaça Espanya. Otras ciudades de alta población, como Málaga, Valencia o Las Palmas de Gran Canaria, iniciarán la manifestación a las once y media de la mañana, seis y media de la tarde y doce de la mañana respectivamente.
Según un reciente informe de Tendencias del sector inmobiliario de Sociedad de Tasación, el precio de la vivienda nueva y usada ha registrado un aumento del 5,4 % en marzo en cuanto a tasa interanual, alcanzando la cifra de 1.971 euros por metro cuadrado. El mayor incremento se ha detectado en Baleares (7,2 %), y la Comunidad de Madrid sigue siendo la comunidad con el precio unitario más alto y la única por encima de los 3.000 euros.
«Frente a gobiernos que protegen los intereses de la patronal inmobiliaria y turística»
Pero los organizadores pretenden mandar un mensaje claro de su plan contra el rentismo. «El miedo ha cambiado de bando», proclaman algunos manifestantes. Y es que son ya muchos meses de distintas movilizaciones, desde la que inició todo en abril del año pasado en Canarias, donde se denunciaba la falta de soluciones habitacionales y se pedía un modelo turístico sostenible, hasta la del 9 de febrero en Madrid, pasando por la protesta multitudinaria del 13 de octubre que reunió a 22.000 personas según la Delegación de Gobierno, 150.000 según los convocantes.
La subida del precio de los alquileres a nivel nacional y la imposibilidad de un acceso estable a la vivienda ponen el punto de mira sobre dirigentes, empresarios y la patronal inmobiliaria. «Frente a gobiernos que protegen los intereses de la patronal inmobiliaria y turística, los sindicatos de inquilinas crecen en las principales ciudades del Estado. Solo la organización sindical de base puede derribar el sistema rentista que sostiene el actual modelo de vivienda», sostienen desde el Sindicato de Inquilinas.
En este sentido, explican que el enriquecimiento de una pequeña minoría se da a costa de «asfixiar económicamente a una gran parte de la sociedad», y denuncian la impunidad de la patronal inmobiliaria, los alquileres de temporada y el modelo turístico de Airbnb que precariza a trabajadores del sector y expulsa a los vecinos de los barrios de toda la vida en las ciudades turísticas.
Exigimos la reducción del 50 % en el precio de los alquileres
Sindicato de Inquilinas
Por ello, los manifestantes piden de inicio una reducción inmediata del 50 % en el precio de los alquileres, los cuales consideran insostenibles. Además, piden contratos de alquiler indefinidos para que no expulsen a los ciudadanos de los hogares cuando pasan unos años desde la firma y evitar así lo que ellos llaman «desahucios invisibles».
Pero sus reivindicaciones van mucho más allá de eso. Exigen el fin de la compra especulativa para que la vivienda deje de ser una inversión de rentistas individuales o fondos buitre, la recuperación de viviendas turísticas, de alquiler de temporada o vacías de cara a cumplir una función social y un aumento del parque público de vivienda, junto a la disolución de la SAREB (Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria).
Acciones en el Metro de Madrid e inmobiliarias antes de la manifestación por la vivienda
De manera previa a esta gran manifestación por la vivienda del 5 de abril, los activistas han llevado a cabo varias acciones por todo el país para conseguir una mayor concienciación y aumentar el número de personas que acudan a la convocatoria. La más original de todas ha sido, sin duda, la de modificar los carteles de los nombres de las paradas del Metro de Madrid para lograr un mensaje relacionado con la problemática a partir de modificaciones de la denominación de las estaciones.
Los letreros de diferentes paradas del transporte subterráneo de la capital han amanecido los días precios con alteraciones que han llamado la atención de los miles de viajeros que usan este medio público para trasladarse por Madrid a diario. Así, paradas han pasado a llamarse «Estrecho es mi piso», «Embargadores» o «Casa del Banco» en vez de Estrecho (Línea 1), Embajadores (Línea 3) o Casa de Campo (Línea 5 y Línea 10).
Se trata de una iniciativa reivindicada por el ya nombrado Sindicato de Inquilinas y el colectivo Redretro, que lleva a cabo en sistemas de Metro de todo el mundo desde 2006 lo que ellos denominan «movimientos de subversión semiótica poética, crítica y alegal». En sus redes sociales, además de poder comprobar que son los responsables de otras acciones similares recientes para protestar por la gestión de la DANA o la situación en Gaza, han emitido distintos comunicados llamando a la movilización para la manifestación por la vivienda de este sábado.
Esta original declaración de intenciones contrasta con algunos actos de vandalización de inmobiliarias que han ocurrido desde este viernes 4 de abril. Por ejemplo, en Mallorca se han podido observar pintadas de «Culpables» sobre los cristales y las fachadas de varias sedes, obligando a la Asociación Balear de Inmobiliarias Nacionales e Internacionales (Abini) ha emitir un comunicado para condenarlas.
«Este tipo de acciones no solo son cobardes e injustificables, sino que además alejan el foco del verdadero objetivo de encontrar soluciones reales, eficaces y duraderas a un problema complejo», explican, catalogando los actos vandálicos de una demostración de «intolerancia y frustración mal canalizada» que «criminaliza a cientos de pequeños empresarios, autónomos y trabajadores».
Asimismo, en algunas calles de A Coruña se han encontrado pintadas similares, con mensajes como «El lucro es un crimen» o «La vivienda no es un negocio», despertando las quejas de los gerentes de las inmobiliarias. De igual forma, sindicatos estudiantiles han convocado una huelga en Galicia para protestar por alquileres desproporcionados para pisos en condiciones que consideran «penosas».
Sea como fuere, los organizadores de la gran manifestación estatal por la vivienda quieren dejar claro que la movilización del 5 de abril supone un paso más para la organización de un movimiento del que, según dicen, no se detendrá hasta acabar con el negocio de la vivienda. Cada manifestación cuenta con sus diferenciaciones, pero todas ellas coinciden en ese punto en común de cara a la problemática de la vivienda y los alquileres.