A orillas del río Ucero, en la provincia de Soria, se esconde uno de los pueblos más bellos de España: El Burgo de Osma. Este enclave medieval, declarado Conjunto Histórico-Artístico, combina como pocos patrimonio, naturaleza y gastronomía. Con la llegada de la primavera, sus calles empedradas, su imponente catedral y su entorno natural se convierten en el escenario perfecto para una escapada inolvidable.
Más allá de su famosa matanza y sus embutidos, este pueblo soriano de apenas 5.000 habitantes guarda secretos que sorprenden al viajero. Desde su origen como sede episcopal en el siglo XII hasta su actual fama como destino turístico, El Burgo de Osma ofrece una experiencia que trasciende lo típico, invitando a descubrir la esencia más auténtica de Castilla y León. En este artículo te contaremos por qué este rincón de nuestro país es el mejor destino de viaje.
2Paseando por la historia: calles con alma castellana
La Calle Mayor de El Burgo de Osma es un libro abierto de arquitectura popular. Sus soportales castellanos, testigos mudos del ir y venir de generaciones, conducen a la Plaza Mayor, donde el Ayuntamiento y el antiguo Hospital de San Agustín -hoy oficina de turismo- muestran la elegancia sobria del siglo XVIII.
Las murallas del siglo XV, con su Puerta de San Miguel, marcan el límite del pueblo medieval. Desde aquí, un paseo junto al río Ucero lleva hasta las ruinas del castillo, ofreciendo vistas panorámicas que enamoran especialmente en primavera, cuando la vegetación renace y el agua corre con fuerza. Este recorrido, de apenas un kilómetro, es perfecto para entender por qué este pueblo fascina a quienes lo visitan.