El actor estadounidense Val Kilmer, conocido entre otros papeles por interpretar a Jim Morrison en The Doors, o por hacer del hombre murciélago en Batman Forever ha fallecido este miércoles a los 65 años de edad en la ciudad de Los Ángeles a causa de una neumonía.
Kilmer es conocido por papeles como Tom Iceman Kazansky, rival de Tom Cruise en la película Top Gun (1986), así como en la secuela Top Gun: Maverick (2022). Una de sus interpretaciones más recordadas es la de su encarnación de Jim Morrison en The Doors, de Oliver Stone (1991).
VAL KILMER EN LA PELÍCULA DE ‘THE DOORS’
En esa década de los noventa interpretó a algunos de sus personajes más reconocidos, como a Batman en la película de Joel Schumacher Batman Forever (1995); o a Simon Templar en El Santo (1997).
Comenzó su carrera en Broadway, participando en una obra titulada Slab Boys en la que compartía escenario con Kevin Bacon y Sean Penn. Pero el salto a la gran pantalla le llegaría de la mano de la comedia, participando en la película Top Secret!, donde se parodiaba la Guerra Fría y el tiempo de los espías. En 1986 dio vida al piloto rival de Tom Cruise en Top Gun, Tom Iceman Kazansky. Un papel al que volvería el 2022, cuando tuvo un breve cameo en la secuela de la película, Top Gun: Maverick.
Pero sin duda, su papel más protagonista, donde más se llegó a conocer, donde más gente se dio cuenta de su nivel y de su talla fue en la película de The Doors en el año 1991. Allí, Val Kilmer pasó meses estudiando cada movimiento, gesto y entonación de Jim Morrison.
SE OBSESIONÓ CON EL PAPEL DE JIM MORRISON HASTA EL LÍMITE
Se sumergió en su mundo, leyó sus escritos, vio sus entrevistas y escuchó su música sin descanso. Pero lo que realmente sorprendió al público fue su dedicación a la parte musical: el actor no solo imita la voz de Morrison, sino que llegó a cantar las 15 canciones que aparecen en la película.
Hoy en día, películas como Bohemian Rhapsody o Rocketman han convertido el género biográfico musical en un éxito seguro. Sin embargo, en 1991, una película centrada en la vida de un artista no era una apuesta común. The Doors se arriesgó al narrar la historia de la banda desde una perspectiva intensa y a veces surrealista, reflejando el espíritu psicodélico de la época. La película no solo exploró la música, sino también la compleja personalidad de Morrison, su relación con los excesos y el impacto de su arte en la cultura de su tiempo.
De hecho, en esta película, vivió una transformación asombrosa en la piel de Jim Morrison. Porque Kilmer no solo se parecía físicamente al cantante, sino que también capturó su espíritu y su intensidad.
«PENSABA QUE ERA UNA FUERZA GIGANTESCA QUE SE ABRÍA PASO HACIA EL OTRO LADO»
Nada parecía acercar al actor a un músico desaliñado y escuchimizado por los excesos. Y, sin embargo, el parecido físico del protagonista de la cinta de Oliver Stone con el cantante de la banda es alucinante. También en la voz con la que interpretó alguno de sus temas más recordados, siendo aclamado por la crítica pero quedándose fuera de la temporada de premios que nunca le reconocería.
Para cuando se estrenó The Doors, habían pasado 20 años de la muerte de Morrison. Pero Oliver Stone, que entonces era uno de los directores más poderosos de Hollywood gracias a Platoon, Wall Street o Nacido el 4 de julio, siempre quiso hacer una película sobre el icónico artista.
«Lo adoraba. Pensaba que era una fuerza gigantesca que se abría paso hacia el otro lado. Decía cosas que había que decir. Otros también las decían, pero era el único que se metía realmente en lo erótico», decía el cineasta en una entrevista de la época.
La película no está basada en el amor, sino en la locura y el caos. Oliver Stone transformó a Jim en un agente de destrucción”, denunciaba el teclista Ray Manzarek, interpretado en la cinta por Kyle MacLachlan, el entonces muy popular agente Cooper de ‘Twin Peaks