Especial 20 Aniversario

Olvídate del bajón de después de comer con este truco que evita el café

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La sensación de fatiga y pesadez después de comer es un fenómeno bien conocido por todos. En muchos casos, este bajón energético se convierte en un obstáculo para ser productivo y puede arruinar el resto del día. Sin embargo, hay un truco eficaz para combatir esta somnolencia postprandial que no requiere el consumo de café: una siesta de solo siete minutos. Este breve descanso puede revolucionar la manera en que afrontas la tarde, permitiendo que tu mente y cuerpo se recarguen sin depender de estimulantes que, aunque ayudan momentáneamente, pueden tener efectos secundarios no deseados.

Los expertos indican que la siesta se ha subestimado durante años en contextos laborales y sociales. La ciencia respalda que un breve sueño puede aumentar mucho la alerta y la eficiencia, y en este caso particular, puede ser la solución perfecta para evitar el típico bajón que aparece tras el almuerzo. En lugar de agobiarse por la inevitable somnolencia, es más saludable y efectivo permitirse un momento de descanso que revitalice tanto el cuerpo como la mente. Incorporar esta práctica en la rutina diaria puede ser la clave para un día más productivo y equilibrado.

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BENEFICIOS DE UNA SIESTA DE 7 MINUTOS

Fuente: Freepik

El simple acto de dormir, aunque sea brevemente, ofrece diversos beneficios que van más allá de solo combatir la somnolencia. Una siesta corta de siete minutos se ha demostrado que mejora la concentración y la agilidad mental. Durante este corto periodo de descanso, se activa el sistema nervioso en un estado óptimo, lo que provoca una mejora en la memoria y la capacidad de resolución de problemas. De hecho, estudios han indicado que las siestas cortas pueden dejar a las personas más alertas y con un rendimiento cognitivo superior tras despertarse.

La clave para una siesta efectiva es su duración. Dormir durante un tiempo prolongado podría llevar a entrar en ciclos de sueño más profundos, lo que puede hacer que despertar resulte más difícil y decepcionante. En contraste, una siesta de solo siete minutos facilita que el cuerpo entre en un ligero estado de sueño sin alcanzar una fase de sueño profundo. Esto optimiza el descanso y asegura que al despertar, la persona se sienta más fresca y lista para continuar con sus actividades.

Otro beneficio de esta breve siesta es su simplicidad e integración en la rutina diaria. En entornos laborales, donde el tiempo es limitado, permitir a los empleados un breve descanso puede resultar en un incremento notable de la productividad. Permitir estos momentos de recuperación dará como resultado no solo una mejora en el rendimiento individual, sino también en el clima laboral general, favoreciendo un ambiente más armonioso y eficiente.