La leche es uno de los alimentos más consumidos en los hogares españoles. Su valor nutricional, especialmente su aporte de calcio, proteínas y vitaminas, la convierte en un elemento esencial para muchas familias. Sin embargo, no todas las marcas que encontramos en los supermercados ofrecen la misma calidad. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha llevado a cabo un estudio exhaustivo analizando 37 marcas de leche entera, y los resultados han dejado en evidencia a tres productos que no cumplen con los estándares esperados.
Este informe no solo revela cuáles son las peores opciones disponibles, sino que también ofrece herramientas para que los consumidores puedan tomar decisiones más informadas. A continuación te contaremos cuáles son las peores leches de supermercado, según el análisis de la OCU.
2Las tres marcas de leche peor valoradas por la OCU

El estudio de la OCU ha dejado en evidencia a tres marcas que no cumplen con los estándares mínimos de calidad. Aunque ninguna de ellas representa un riesgo para la salud, su bajo rendimiento en las pruebas las sitúa en los últimos puestos del ranking.
Central Lechera Asturiana, una de las marcas más conocidas en España, ha obtenido una puntuación de 64 sobre 100. A pesar de su popularidad, ha sido penalizada por deficiencias en el etiquetado y un sabor que no convence a los consumidores más exigentes. Los expertos de la OCU señalan que, aunque cumple con los requisitos sanitarios básicos, su calidad no está a la altura de otras opciones disponibles en el mercado.
Eliges IFA, distribuida principalmente en supermercados como Eroski, ha logrado solo 62 puntos sobre 100. Su principal problema radica en el procesado industrial, que afecta negativamente a su textura y propiedades organolépticas. Los análisis han detectado que esta leche pierde parte de sus nutrientes durante su elaboración, lo que la convierte en una opción poco recomendable para quienes buscan un producto de alta calidad.
El último lugar lo ocupa Celta, con una puntuación de 61 sobre 100. Esta marca ha sido criticada por la falta de transparencia en su etiquetado y por un sabor que muchos consumidores describen como «artificial». Aunque su precio es competitivo, la OCU advierte que no compensa sacrificar calidad por ahorrar unos céntimos.