El uso del dinero en efectivo en España está sujeto a diversas regulaciones destinadas a combatir el fraude fiscal y la economía sumergida. En los últimos años, Hacienda ha endurecido las restricciones sobre los pagos en metálico, estableciendo límites claros y sanciones para quienes no las cumplan. Estas medidas afectan tanto a consumidores como a comerciantes, especialmente en transacciones comerciales.
La Ley 11/2021, de medidas de prevención y lucha contra el fraude fiscal, introdujo un cambio significativo en los importes máximos permitidos para pagos en efectivo en determinadas operaciones. Desde entonces, el límite permitido por la Hacienda ha pasado de 2.500 euros a 1.000 euros en muchas transacciones. En este artículo, analizaremos en profundidad la normativa, sus implicaciones y las sanciones por su incumplimiento.
3Sanciones por incumplimiento de los límites de pago en efectivo
El incumplimiento de esta normativa conlleva sanciones económicas importantes. Si una persona paga o recibe un pago en efectivo que supera los 1.000 euros en una operación comercial, la multa será del 25% del importe abonado en efectivo que exceda el límite permitido.
Por ejemplo, si un cliente paga en metálico 4.000 euros por un servicio prestado por un autónomo, se considerará que ha superado el límite en 3.000 euros. En este caso, la sanción será del 25% de esa cantidad, lo que equivale a 750 euros de multa.
La ley establece que tanto la persona que paga como la que recibe el pago pueden ser sancionadas. Sin embargo, existe una manera de evitar la multa: si una de las partes denuncia la infracción ante la Hacienda dentro de los tres meses siguientes a la operación, quedará exenta de sanción. Este mecanismo busca incentivar la colaboración ciudadana para detectar irregularidades y combatir el fraude fiscal.