Especial 20 Aniversario

La línea verde de la DGT: ¿Una solución eficaz o un nuevo problema para el conductor?

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En los últimos años, la Dirección General de Tráfico (DGT) ha explorado fórmulas innovadoras para mejorar la seguridad vial. Entre campañas impactantes y controles más estrictos, ha surgido un experimento peculiar: la Línea Verde. Esta franja de color, que acompaña el borde de ciertas carreteras españolas, no es un simple adorno. Es un recurso psicológico diseñado para engañar a nuestra percepción y, en teoría, reducir la velocidad de los vehículos sin que los conductores sean plenamente conscientes de ello.

El concepto, importado de países nórdicos, plantea preguntas fascinantes sobre cómo interactuamos con el entorno vial. ¿Puede un cambio aparentemente mínimo en el paisaje de la carretera influir en nuestro comportamiento al volante? ¿O se trata de otro intento bienintencionado pero ineficaz por parte de la DGT? En este artículo profundizaremos en los detalles de una medida que podría extenderse por toda España.

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El futuro de la medida

El futuro de la medida
Fuente: Agencias

La DGT se encuentra en una encrucijada. Por un lado, los datos iniciales justifican la expansión de la Línea Verde a otras carreteras españolas. Por otro, las limitaciones observadas sugieren que debería ser parte de un paquete más amplio de medidas, en lugar de una solución aislada.

Algunas comunidades autónomas ya han mostrado interés en implementar versiones adaptadas del sistema. En País Vasco, por ejemplo, se está probando una combinación de líneas verdes con señales luminosas que se activan cuando se detecta exceso de velocidad. Esta aproximación híbrida podría resolver parte de los problemas de habituación observados en Palencia.