En los últimos años, la Dirección General de Tráfico (DGT) ha endurecido su postura contra el fraude en los exámenes de conducir, advirtiendo sobre las graves consecuencias de intentar hacer trampas. La proliferación de dispositivos tecnológicos para copiar ha obligado a implementar nuevas medidas de control que buscan garantizar la seguridad vial y la formación adecuada de los futuros conductores.
Desde la entrada en vigor de la Ley 18/2021, quienes sean sorprendidos copiando en el examen teórico enfrentan multas de hasta 500 euros y la imposibilidad de volver a presentarse durante seis meses. Pero el problema va más allá: la suplantación de identidad puede derivar en penas de prisión. En este artículo, analizaremos las nuevas normativas, los riesgos del fraude y las estrategias de la DGT para erradicarlo.
2La Ley 18/2021: un cambio necesario
La entrada en vigor de la Ley 18/2021 en diciembre de 2021 marcó un antes y un después en la regulación de los exámenes teóricos de conducir. Con el objetivo de frenar el fraude, la DGT estableció sanciones más estrictas para quienes intenten copiar, incluyendo multas de 500 euros y la prohibición de presentarse al examen durante seis meses.
Este endurecimiento normativo responde a un problema de seguridad vial que preocupa a las autoridades. Según la DGT, quienes obtienen el carné de conducir de forma fraudulenta tienen más probabilidades de verse involucrados en accidentes. Por ello, garantizar que los aspirantes aprueben con conocimientos reales se ha convertido en una prioridad para mejorar la formación de los nuevos conductores.
Más que un simple trámite, el examen teórico es clave para evaluar la preparación de quienes aspiran a conducir. No se trata solo de memorizar respuestas, sino de comprender normas, señales y principios de seguridad vial. La DGT insiste en que aprobar de manera honesta es fundamental para reducir riesgos en carretera y asegurar que los conductores estén realmente capacitados para manejar un vehículo.