Miguel Ángel Ramírez sigue obcecado con uno de los problemas más graves del Real Zaragoza
El Real Zaragoza de Miguel Ángel Ramírez tiene un serio problema. Y el técnico no consigue dar con la tecla. El entrenador, incluso, en el último partido ante el Granada, no ocultó su enfado pese al empate cosechado sobre la bocina. El cuadro blanquillo no cuajó un buen encuentro en tierras nazaríes y continúa con su indecisión en un tramo importante de la temporada.
Lo que se está viendo es que la afición maña ya está mostrando su descontento con el entrenador, así como con el director deportivo, y lo cierto es que allí se decidirá el futuro del preparador canario. Uno de esos problemas que no dejan de amedrentar a Ramírez es la falta de gol. O lo que es lo mismo; apenas se ve portería.
El Real Zaragoza de Ramírez tiene un grave problema con el gol
Así, y con apenas 6 puntos de 21 posibles desde que Ramírez es entrenador del Real Zaragoza, el equipo se ha acostumbrado a tener que nadar a contracorriente, a recibir el primer golpe, probablemente porque su propuesta es mucho más reactiva que proactiva. Pero esa sequía es especialmente reveladora hasta el descanso.
Los maños no son capaces de anotar en la nueva era zaragocista. Es un dato muy elocuente, y solo ha ido en ventaja en el marcador en los 20 minutos finales, algo que Miguel Ángel Ramírez busca soluciones en cada jornada, pero del que cada partido es más difícil no solo ganar, sino ponerse por delante en el marcador. Y lo que es más importante: mantener su ventaja.
Solo una victoria puede calmar los ánimos
No cabe duda de que la llegada de Miguel Ángel Ramírez ha cambiado muchas cosas en el Real Zaragoza. Ha tocado la metodología de muchos procesos, ha modificado el sistema de juego, ha variado la manera de atacar, de defender… Lo que de momento no ha logrado alterar es la dinámica de resultados, que era mala antes de que llegara y que desde que tomó posesión del banquillo de La Romareda no es mucho mejor.
Pese a la calma que intentan transmitir el técnico y los jugadores en sus comparecencias de los últimos días, lo cierto es que el estado de ansiedad que demostró la afición el pasado fin de semana no es una buena señal. Solo una victoria puede apaciguar los ánimos y permitir que el equipo siga evolucionando en lo sucesivo con calma y tranquilidad.