Y es que las cajeras de Mercadona siempre están a tope. Este tipo de situación ocurre con más frecuencia de lo que imaginas y nos puede ocurrir a todos, porque después que estamos en la caja para pagar nos damos cuenta de que no llevamos suficiente dinero o simplemente porque no llegamos a fin de mes. El caso es que situaciones como esta expone el lado humano de todos, incluso de las cajeras de supermercados, y esta historia lo demuestra. Si quieres saber el final de la historia, sigue leyendo.
Un momento de apuro en la línea de caja. Hacer la compra es un plan tranquilo para casi todos, pero a veces se convierte en un mini drama, sobre todo cuando llegas a la caja y te das cuenta de que el monedero no da más de sí. Eso le pasó a un abuelito en Mercadona, que llegó con sus cositas básicas (pan, leche, lo típico) y, al ir a pagar, se encontró con que le faltaba un eurillo y pico. Imagínate la cara de apuro, pobre hombre, pensando “¿qué dejo ahora?”. Podría haber sido un mal rato de los gordos, pero la cajera que lo atendió dijo “ni de coña” y cambió el guion por completo.
1Una respuesta inesperada de una cajera del Mercadona
En vez de quedarse mirando al yayo con cara de “venga, decide qué quitas tiempo”, la cajera, que es una crack, se marcó un movimiento épico. “Cúbreme un minuto”, le soltó a su compi como si fuera una peli de acción, y salió pitando a por su monedero. ¿El plan? Poner de su bolsillo lo que faltaba para que el abuelito se llevara todo sin dramas. ¡Toma generosidad! Una clienta (Susana en Threads) que estaba allí alucinando lo grabó todo y lo subió a redes, diciendo “esto es de chapeau”. La empatía de esta chica de Mercadona se merece un aplauso, sin lugar a dudas.