Las adicciones a las drogas, incluyendo el alcohol, son tan destructivas que pueden llegar a destrozar por completo la vida de los afectados y de aquellas personas que los rodean. Más allá del impacto físico y mental en el adicto, las adicciones tienden a dejar un rastro de sufrimiento y desesperanza entre sus familiares.
Y es que una adicción es como una araña que teje una tela en la que cae cualquiera que se aproxime a ella, y de la que es imposible de romper sin ayuda externa. La única opción eficaz para romper una telaraña adictiva es salir de las drogas en un centro especializado.
De la diversión o el escape al caos total
Para algunos afectados, el proceso de adicción puede comenzar de manera inofensiva, es decir, como una forma pasajera de diversión. Para otros, como una válvula de escape a sus problemas cotidianos.
Sin embargo, y en ambos casos, a medida que la dependencia crece, el individuo suele comenzar a aislarse, perder el interés en las actividades que antes disfrutaba y entrar en una espiral destructiva de su salud física y mental.
Y es que satisfacer la adicción siempre termina convirtiéndose en el único objetivo vital de quien la padece.
La montaña rusa emocional de la familia
Los familiares, por su parte, se encuentran atrapados en una montaña rusa emocional. Ven impotentes cómo su ser querido se autodestruye, mientras intentan sin éxito ofrecer apoyo y comprensión.
La ansiedad, el miedo y la ira generada terminan provocando graves tensiones y conflictos familiares. En particular, los niños son extremadamente vulnerables a las repercusiones emocionales de tener un padre o hermano adicto. En estos casos, las cicatrices emocionales infantiles pueden durar toda una vida.
Ayuda profesional: la única forma de salir de la trampa de la adicción
La buena noticia es que nunca ha de darse nada por perdido: la recuperación es posible, siempre que se cuente con ayuda profesional externa. Los profesionales capacitados en el tratamiento de adicciones cuentan con el conocimiento necesario para guiar a los adictos y sus familias hacia la recuperación.
Estos especialistas se valen de todas o algunas de las siguientes herramientas:
- Tratamientos de desintoxicación física.
- Terapia psicológica individual, grupal y familiar.
- Estrategias para manejar el estrés y la ansiedad.
- Programas psicológicos específicamente diseñados para abordar las causas subyacentes de la adicción.
El primer paso: reconocimiento del problema
Uno de los pasos más importantes en el camino hacia la recuperación es reconocer que se necesita ayuda.
Por eso es importante que los afectados comprendan que acudir a un centro especializado en adicciones no es una señal de debilidad ni de incapacidad, sino de fortaleza y de valentía.
La importancia del entorno en el proceso de recuperación
Y otro factor de suma importancia es la implicación del entorno: los familiares deben involucrarse a fondo en el proceso de recuperación.
En este sentido, la comunicación abierta, la comprensión y el apoyo mutuo son imprescindibles para reforzar la eficacia de la rehabilitación, reconstruir las relaciones personales y fortalecer los lazos familiares.
En definitiva, la recuperación de una adicción es un proceso largo que requiere esfuerzo y dedicación, pero que desemboca en una nueva vida en la que existen la libertad, la esperanza y la felicidad.