Las gasolineras tradicionales en España están pasando su peor momento en décadas. Marcas icónicas como Repsol, Cepsa, BP y Galp, que durante años dominaron el sector, enfrentan una amenaza sin precedentes: la expansión de las estaciones de servicio low cost. Con precios hasta un 15% más bajos y una estrategia basada en la automatización, estas gasolineras han conquistado a la mayoría de los conductores.
El avance imparable de este modelo está redefiniendo el mercado y obligando a las grandes gasolineras a replantear su futuro. Entre estrategias de descuentos, programas de fidelización y una apuesta por la movilidad eléctrica, las opciones son diversas, pero la incertidumbre persiste. ¿Podrán adaptarse a esta nueva realidad o estamos presenciando el declive definitivo de un modelo que marcó toda una era?
1El auge imparable de las gasolineras low cost
En los últimos años, las estaciones de servicio low cost han ganado terreno a un ritmo vertiginoso. Según un estudio reciente de Plenoil, estas gasolineras han experimentado un aumento del 19,3% en su base de usuarios en solo un año. Este crecimiento no es casualidad: responde a una demanda creciente de combustible más económico en un contexto de inflación y crisis energética.
El modelo de negocio de estas gasolineras se basa en la automatización y la reducción de costos operativos. Al prescindir de servicios adicionales, como tiendas o cafeterías, y operar con un personal mínimo, pueden ofrecer precios significativamente más bajos. Este enfoque ha resonado especialmente entre los conductores españoles, quienes priorizan el ahorro frente a las comodidades adicionales que ofrecen las gasolineras tradicionales.